Tuesday, September 23, 2008

Decreto de Excomunión contra Miguel Hidalgo

Firmado por el Obispo de Michoacán Don Manuel Abad y Queipo, el 24 de septiembre de 1810.

Por autoridad del Dios Omnipotente, El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo y de los santos cánones, y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, papas, querubines y serafines: de todos los santos inocentes, quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, juntamente con todos los santos y electos de Dios:

Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, excura del pueblo de Dolores.

Lo excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquellos que le dicen al señor Dios: ¡Vete de nosotros, porque no queremos ningúno de tus caminos! Y así como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz por siempre jamáz. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado a nosotros en el bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz a la cual Cristo, por nuestra salvación, ascendió victorioso sobre sus enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna madre de Dios, lo maldiga. Que San Miguel, el abogado de los santos, lo maldiga. Que todos los ángeles, los principados y arcángeles, los principados y las potestades y todos los ejércitos celestiales, lo maldigam. Que sea San Juan el precursor, San Pablo y San Juan Evangelista, y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntos, lo maldigan.

Y que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por su predicación convirtieron al mundo universal, y la santa y admirable compañía de mártires y confesores, quienes por su santa obra se encuentran aceptables al Dios omnipotente, lo maldigan. Que el Cristo de la santa Vírgen lo condene. Que todos los santos, desde el principio del mundo y todas las edades, que se encuentran ser amados de Dios, lo condenen. Y que el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos, lo condenen.

Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos.

Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas y en sus muslos, en sus caderas, en sus rodillas, en sus piernas, pies y en las uñas de sus pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza hasta la planta de su pie; que no haya nada bueno en él. Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en él se mueven, se levanten contra él.

Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén!

Wednesday, September 17, 2008

Las moralejas

Don Juan Arturo Moya,
se lavaba la pichula en una olla.
Su señora que esta práctica ignoraba,
en la misma olla cocinaba.

MORALEJA:
Nunca digas, de esta agua no bebere.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Los monos de la isla de Levante,
se querían afilar a un elefante.
Pero éste sabedor del artificio,
con la trompa tapóse el orificio.

MORALEJA:
En boca cerrada no entran moscas.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Las monjas mas buenas y santitas,
son aquellas llamadas carmelitas.
Pero por muy santitas que ellas sean,
se les mojan los pelitos cuando mean.

MORALEJA:
Cuando llueve todos se mojan.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

El obispo de Honululú,
se afilaba a los fieles por el culo.
Pero un dia que el obispo andaba chispo,
los fieles se afilaron al obispo.

MORALEJA:
El que ha hierro mata, a hierro muere.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Cierta vez un pordiosero,
metióse a robar un gallinero.
Pero tuvo tanta mala cueva,
que al cerrar la puerta se apretó una hueva.

MORALEJA:
Dios mandó ha ser pobre pero no huevón.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Un pollito cruzaba la linea del tren,
vino el tren y le cortó el potito.
Volvió el pollito con tristeza,
vino el tren y le cortó la cabeza.

MORALEJA:
Nunca pierdas la cabeza por un poto.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

De hemorragia se murió Beatriz
por meterse mucho el dedo en la nariz.
Y su padre emocionado aquel dia
mandó a escribir un epitafio que decia:
Aqui yace Beatriz de Rebolledo,
quien murió por meterse mucho el dedo.

MORALEJA:
Para que el caso no se multiplique, no se rasque aunque le pique.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Mas allá se quejaba un camello,
de tener tan largo el cuello.
Mas acá se quejaba un sapito
de tenerlo tan cortito.
Yo por eso mis amigos les encargo,
no lo tengan ni muy corto ni muy largo.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Un joven peluquero,
al que nunca la fortuna satisfizo.
Para hacerse mas y mas dinero
puso una peluqueria de dos pisos.
Y ganaba dinero a destajo,
las mujeres para hacerse su tocado,
se peinaban tanto arriba como abajo.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Al descubridor don Americo Vespucio
los indios le cortaron el prepucio.
Y al descubridor don Cristobal Colón
los indios le cortaron un cocón.

MORALEJA:
Si descubres tierras nuevas, te cortarán el pico y las huevas

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Juan el cojo de la esquina
que por las noches se afilaba a su vecina.
Y por culpa de su pata endiablada
se mojaba el pantalón cuando acababa.

MORALEJA:
Quien mal anda, mal acaba.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Cierto hombre con aire de misterio,
que por las noches bajaba al cementerio.
Y a tal punto llegaba su lujuria
que a los muertos se afilaba con tal furia.

MORALEJA:
Arturo, Arturo, ni en la tumba tu culo esta seguro.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

Blas el muchacho de la esquina,
que por las noches se afilaba a su vecina.
Cierto dia se le apagó la vela
y el desgraciao se afiló a su abuela.

MORALEJA:
En la noche todos los gatos son negros.

Muy bien, muy bien, muy bien,
Eso mismo decía yo también.

¡Endiciochándonos!

Brindo dijo el palanquero
por las palancas del tren
cuando estoy arriba de tu hermana
ni las huevas se me ven.

Pinto que pinto la luna
pinto la luna y el sol
pinto a tu hermana en pelota
y en cada teta una flor.

Brindo dijo un panadero
por el pan y la batea
por mas que me saco la cresta
igual me va como las gueas.

Del cielo cayo un pincel
pa pintar tu hermosura
si no tengo pincel
te la pinto con la pichula.

Brindo dijo el zancudo
por las veces que he picado
que de tantas veces que he picado
nunca el pico se me ha gastado.

Brindo dijo el señor cura
por el obispo, el Papa y la eucaristía
si no me pagan el diezmo
le pongo el pico a tu tía.

Brindo por los volantines
por el hilo curao y también por el dieciocho
por los colores del arcoiris y
por tu negro culo precioso.

Brindo dijo un leñador
por las tepas y los ciruelo
si se me arranca tu mama
le pongo el palo a tu abuelo.

Del cielo cayo una estrella
y en el mar se me perdió
si se refala tu tía
se lo mando a guardar yo.

Vos que soy tan re pituco
que ni en el suelo pisai
putas que soy ordinario
cuando te lo mandan guardar.

Brindo dijo un arriero
por las mulas y por los burros
de tanto arriar moleeras
tengo re pelao el culo.

Que linda y que verdesita
amaneció esta mañana
si vos salís a cazar
a tu hermana me entro a pescar.

Huifa mierda.....
Jesucristo murió en la cruz
con tres clavos solamente
¿como no ha muerto tu hermana,
que la clava tanta gente?
Y yo también

Aro, aro, aro, aro - dijo oña pancha lecaros
a pedido de mendicuti

Brindo dijo un pelao
porque me duelen las muelas
me tomo una caña de tinto
le pongo el pucho a tu aguela.

Tiquitiqui, tiquitiquitii
aro, aro, aro.

Hermosa esta la montaña
con su inmaculada blancura
más pálida se pone tu hermana
cuando le pongo el dedo sin uña.

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Sobre los cielos de Argentina
el águila planea,
y cuando se pasa pa' Chile
el condor se la culea.

Un buho me sonreía,
y la noche estaba muy negra,
¡cuál sería mi sorpresa,
al ver la cara de mi suegra!

Entre la vida y la muerte,
hay un espacio muy chico,
y entre tu boca y la mía,
nace un beso muy rico!

Me gusta el campo,
me gusta la flor,
pero lo q' mas me gusta,
es un beso de mi amor

Me gusta el pan con chancho,
me gusta el pan con mantequilla,
pero lo que mas me gusta....,
!son tu ojos chiquilla!,
y que jué...

Ayer pasé por tu casa,
y me tiraste un cangrejo,
por suerte no me pegó,
porque cayó muy lejos.

Ayayay dijo una fea,
que no era linda ni hermosa,
porque cresta no me quieren a mi,
teniendo la misma cosa `ño!

Brindo dijo una fea
mirando a una buena moza
¿porque no me quieren a mi,
si tengo las mismas cosas?